
05 Febrero
2013 - economiadehoy.es
Un principio de
acuerdo. De momento es lo máximo a lo que han llegado los líderes de la UE. El
presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, propuso hoy a los
Veintisiete aplicar un nuevo recorte de 13.000 millones de euros al marco
presupuestario plurianual para la Unión Europea (UE) de 2014 a 2020,
que se suma a los 80.000 millones de euros ya planteados en noviembre.
Este "tijeretazo" situaría los compromisos comunitarios en 960.000 millones de
euros, lo que supondría una reducción del techo de gasto durante los próximos
siete años de 33.000 millones de euros respecto al anterior periodo
presupuestario (2007-2013), dijeron fuentes comunitarias.
Las nuevas cifras planteadas por Van Rompuy a los jefes de Estado y de Gobierno
europeos establecen un total de 908.000 millones de euros para pagos, con
la posibilidad de añadir 12.000 millones de forma extraordinaria, agregaron las
fuentes.
Tras nueve horas de cumbre, precedida por seis horas de encuentros bilaterales
entre los líderes europeos, esta nueva propuesta busca un compromiso
entre las exigencias de varios países, encabezados por Reino Unido, que
presionaba a favor de un recorte de 30.000 millones de euros adicionales,
y los socios que defendían un presupuesto menos auste.
El recorte
planteado se mantiene dentro de la horquilla prevista en la víspera de la cumbre
presupuestaria en Bruselas, donde los cálculos apuntaban a una reducción
suplementaria de entre 10.000 y 15.000 millones de euros.
Queda por ver si la nueva propuesta de Van Rompuy reúne los apoyos
suficientes entre los Estados miembros para salir adelante, tras lo que
deberán continuar las discusiones para decidir qué partidas se verán afectadas
por este nuevo recorte.
Fuentes diplomáticas consideraron antes del encuentro que la partida más
afectada por recortes adicionales sería la destinada a "Conectando Europa"
(dentro del capítulo 1a), el mecanismo de financiación de proyectos de
transporte, energía y telecomunicaciones de la UE.
Las nuevas cifras también deberán contar con el respaldo del Parlamento
Europeo. Su presidente, Martin Schulz, advirtió al principio de la cumbre
de que la Eurocámara está dispuesta a vetar unas cifras que se
aproximaran a las finalmente propuestas por Van Rompuy.
6.000 millones
para jóvenes desempleados
Herman Van
Rompuy, propuso hoy destinar 6.000 millones de euros dentro del marco
presupuestario de la UE para 2014-2020 para las regiones que superen un
25% de la tasa de desempleo juvenil, como sucede en trece regiones.
Alcanza sus cotas máximas en Grecia y España, ambos con un paro juvenil en torno
al 55%, según datos de Eurostat.
"La decisión se ha tomado en reconocimiento de la particularmente difícil
situación de los jóvenes en algunas regiones", de manera que aquellas que
presenten una tasa de desempleo mayor al 25% podrán beneficiarse de esta
iniciativa.
De aprobarse, esta iniciativa estará dotada con 3.000 millones de euros
procedentes del Fondo Social Europeo (FSE) y los otros 3.000 millones vendrían
de la partida destinada a empleo juvenil, que se enmarca en el capítulo
dedicado a los fondo de cohesión económica, social y territorial.
La financiación propuesta por Van Rompuy apoyará las medidas destinadas a
favorecer el empleo juvenil que la Comisión Europea ya propuso el pasado
diciembre, entre las que destaca la "garantía juvenil", que pretende que ningún
joven menor de 26 años pase más de cuatro meses sin empleo, prácticas ni
formación.
"El presupuesto de la UE debe movilizarse para apoyar estos esfuerzos", señala
el documento. El borrador debe recibir aún el visto bueno de los Veintisiete,
y posteriormente deberá ser también validado por el Parlamento Europeo (PE).
Una Cumbre
plagada de diferencias
La Cumbre se
retrasó casi seis horas debido a sus fuertes divergencias. "Tenemos que
llegar a un acuerdo presupuestario para lo que queda de decenio. Simplemente
tenemos que hacerlo", subrayó el presidente del Consejo Europeo, el belga
Herman Van Rompuy, al dar por iniciada la reunión.
Los
encuentros bilaterales que Van Rompuy mantuvo en esas seis horas con las
diferentes delegaciones y en las que, en algunas de ellas, estuvieron presentes
los presidentes de la Comisión y el Parlamento europeos escenificaron las
profundas divisiones entre el Norte y el Sur de Europa.
Los líderes tienen que decidir sobre las cifras del presupuesto comunitario de
los próximos siete años, que es inferior al billón de euros y que representa
menos del 1 % del Producto Nacional Bruto (PNB) del conjunto de los Veintisiete.
"Antes de que
nos metamos de lleno en la negociación, tengamos en mente que necesitamos un
presupuesto para el futuro, que esté centrado en el crecimiento y la
creación de empleo para los jóvenes", señaló Van Rompuy.
El presidente del Consejo agregó que tiene que ser "un presupuesto efectivo para
crear empleo y afrontar la crisis". "Necesitamos un compromiso, pero todavía no
estamos ahí. Empecemos a trabajar", señaló el Van Rompuy, que abrió la reunión
en el mismo punto en que quedó en noviembre pasado, cuando la anterior cumbre
sobre presupuestos fracasó.
El proyecto
presupuestario de noviembre, que prometió "matizar" pero del que no presentó
nuevas cifras durante sus reuniones bilaterales, contempla la suma de 973.000
millones de euros, 80.000 millones menos que la propuesta presentada por la
Comisión Europea (CE) y 20.000 millones menos respecto al presupuesto de
2007-2013.
No se descarta,
según fuentes diplomáticas, que Van Rompuy en las nuevas cuentas proponga un
recorte adicional de entre 10.000 y 15.000 millones de euros, un 'tijeretazo'
suplementario que ya algunas delegaciones han señalado que no aceptarán.
Los líderes tienen que cerrar un presupuesto que sirva para 28 países miembros,
ya que Croacia se incorporará al club comunitario el próximo 1 de julio. Tendrán
que ser unas cuentas que promuevan el crecimiento y el empleo, al tiempo que
sean rigurosas en el gasto, dos factores que complican un acuerdo.
La división
entre Norte y Sur
Los Estados miembros llegaron muy divididos a la cumbre, con una clara
diferencia entre países como España, Italia y Francia, que rechazan
recortes y abogan por que los fondos europeos sigan sufragando las políticas
agrarias y de cohesión, y, por otro lado Reino Unido, Holanda, Alemania,
Suecia y Finlandia, que defienden más austeridad presupuestaria.
"Cada uno defiende sus intereses, pero el consenso debería ser la perspectiva",
afirmó a su llegada el canciller austríaco, Werner Faymann, que agregó
que en medio de la crisis y "con tantos desempleados sería un fracaso no llegar
a un acuerdo".
El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, compartió esa
opinión al afirmar que si los líderes no logran el consenso demuestran al
exterior que son "incapaces" de acordar sus propias finanzas en un momento de
crisis y de incertidumbre en los mercados financieros.
Si los mandatarios europeos no lograran un acuerdo sobre el presupuesto,
tendrían que celebrar otra cumbre, algo complicado ante la cercanía de las
elecciones alemanas, o aprobar un marco financiero anual. Además, aunque
consiguieran un acuerdo, las cuentas tendrían que lograr la luz verde de la
Eurocámara, que ya ha amenazado con vetar cualquier presupuesto que no atienda
sus peticiones claves en materia de generación de crecimiento y empleo.