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El 30% de todas las muertes por cáncer están relacionadas con el alcohol

Para todo el que sigue pensando que beber no contribuye al cáncer, un nuevo informe halla que el alcohol tiene la culpa de una de cada 30 muertes por cáncer cada año en Estados Unidos. La conexión es incluso más pronunciada con el cáncer de mama, donde el 15% de esas muertes se relacionan con el consumo de alcohol.

24 Febrero 2013 - consalud.es

Según el informe, el 30% de todas las muertes por cáncer están relacionadas con el alcohol, con un consumo de 1,5 o menos bebidas al día. “El alcohol es un agente cancerígeno a la vista de todos, pero las personas simplemente no lo ven”, señaló el autor del estudio, el Dr. David Nelson, director del Programa de Becas para la Prevención del Cáncer del Instituto Nacional de Salud de EE. UU. "Como se anticipaba, las personas que usaban más alcohol tenían un mayor riesgo, pero en realidad no hubo un nivel seguro de consumo de alcohol", enfatizó.

Beber moderadamente se ha asociado con beneficios cardiacos, anotó Nelson. "Pero en el contexto más amplio de todos los problemas con que se relaciona el alcohol, éste causa diez veces más muertes de las que previene", planteó. El informe aparece en la edición en línea del 14 de febrero de la revista American Journal of Public Health.

Para determinar los riesgos relacionados con el consumo de alcohol y el cáncer, el equipo de Nelson recopiló datos de una variedad de fuentes, que incluyen el Sistema de Datos Epidemiológicos del Alcohol de 2009, el Sistema de Vigilancia de los Factores de Riesgo Conductuales de 2009, y la Encuesta nacional estadounidense sobre el alcohol de 2009 y 2010.

Estudios anteriores han mostrado que beber es un factor de riesgo para los cánceres de la boca, de la garganta, del esófago, del hígado, del colon, del recto y, en las mujeres, de mama, anotaron los investigadores.

Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society), no está del todo claro cómo el alcohol podría aumentar el riesgo de cáncer. El alcohol podría actuar como un irritante químico sobre las células sensibles, impidiendo la reparación del ADN, o dañando a las células de otras formas. También podría actuar como un "solvente" de otros carcinógenos, como los que se hallan en el humo del tabaco, ayudando a esas sustancias a entrar a las células con mayor facilidad.