El fraude fiscal alcanza en España el 6% del PIB, según el Consejo Económico y Social
A partir de los datos de la OCDE sobre economía sumergida, que para el caso español cifra en el 19,2% del PIB..
26 Febrero
2013 - ahorro.com
Así se desprende del 'Informe sobre distribución de la renta en España'
recientemente aprobado por unanimidad de todos los grupos (empresarios,
sindicatos, sociedad civil) presentes en el CES. El organismo indica que el
fraude fiscal supone un "lastre" para el sistema español, tanto por el lado de
la suficiencia, por el importante volumen de recursos que la Hacienda española
deja de recaudar, como por el lado de la equidad, dado que el fraude se
concentra en las rentas que no están sujetas a retención. El CES apunta que la enorme diferencia entre la renta media
que se viene declarando en el IRPF por trabajo (menos de 25.000 euros al año) y
por actividades económicas (menos de 10.000 euros anuales) se explicaría, al
menos en parte, por la importancia del fenómeno de "infradeclaración u
ocultación de rentas" ligadas a la economía sumergida. Para el organismo, el
fraude fiscal tiene "fuertes efectos distorsionadores" de la equidad, la
progresividad y la distribución de la riqueza ya que, cuando mayor sea la
cantidad defraudada, mayor será la carga fiscal para el resto de contribuyentes.
También es contrario, añade, a la equitativa distribución de la renta porque se
concentra en las fuentes de mayor riqueza. El informe destaca que, hasta mediados de los 90, el sistema
tributario español ha venido siendo más o menos proporcional o ligeramente
progresivo, pero a partir de entonces, en línea con lo observado en otros países
del entorno, se han acometido una serie de reformas en la imposición directa que
han limitado el potencial recaudatorio del sistema tributario y su capacidad
redistributiva. MENOS RECAUDACIÓN Y MÁS INEQUIDAD De esta manera, apunta que tanto en el IRPF, con la reducción
de tipos y tramos y las deducciones por planes de pensiones y vivienda que
benefician a las rentas más altas, como en el Impuesto de Sociedades, donde han
proliferado las deducciones que han rebajado el tipo efectivo del impuesto, las
reformas han supuesto una caída de la recaudación y un aumento de la inequidad.
Además, denuncia que la supresión del Impuesto de Patrimonio
y la drástica limitación de la imposición sobre Sucesiones y Donaciones ha
desembocado en la "práctica eliminación" de la imposición sobre la riqueza en
España. En este contexto, la presión fiscal española pasó del 37% del
PIB en 2007 (próxima a la media de la UE-27) hasta el 31,1% en 2011, casi ocho
puntos por debajo de la media europea. No obstante, con los incrementos de
impuestos aprobados en 2011 y 2012, la presión fiscal habría aumentado
sensiblemente el pasado año, aunque previsiblemente hasta niveles todavía
lejanos a los registrados antes de la crisis. Por todo ello, el CES pide plantear una reforma "en
profundidad" del conjunto del sistema fiscal, "equilibrado y con visión de largo
plazo", frente a los cambios introducidos desde mayo de 2010 y a instancia de
los sucesivos gobiernos, que se hicieron "de manera precipitada, descoordinada y
poco meditada", con la única finalidad de aumentar a corto plazo la recaudación
para cumplir los objetivos de déficit. En consecuencia, el organismo en el que están representados
los agentes sociales exigen que se abra un debate sobre la oportunidad de
acometer una reforma fiscal "ampliamente consensuada", encaminada a aumentar la
capacidad recaudatoria del sistema, la equidad en el reparto de la carga y su
eficacia respecto al sistema productivo.
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