
8 Marzo
2013 - diariofinanciero.com
Raymond Torres, director del Instituto Internacional de Estudios Laborales de la
Organización Internacional del Trabajo, ha dado un tirón de orejas a Europa y a
su apuesta por la austeridad. “Está comprobado que la austeridad no ha
funcionado. Se suponía que iba a dar más seguridad a los mercados y que podría
crearse una senda de crecimiento de la inversión y el empleo, pero la inversión
productiva sigue cayendo y la confianza de los mercados es débil. Hay que
reconsiderar esta austeridad en toda Europa”, ha sentenciado Torres. Ha puesto
su atención en el sector financiero, del cual dice estar sorprendido de que no
se haya ajustado a la realidad después de cinco años de crisis. Concretamente en
España, dice que se ha tardado mucho tiempo en reconocer las inversiones no
rentables y exigir responsabilidades al sector financiero.
No obstante, no todo han sido reprimendas. Desde la Organización Internacional
del Trabajo reconocen que últimamente se ha avanzado en Europa: “sobretodo con
la decisión para 2014 de una supervisión única para el sistema financiero
europeo. Pero se puede hacer mucho más empezando por la reconsideración de las
políticas de austeridad con objetivos de déficit mucho más realistas y en cómo
se lleva a cabo su reducción”.
Torres también se ha referido a la última reforma laboral: “Es evidente que el
mercado laboral español no funcionaba, y que había que reformarlo, pero había
que haberlo hecho antes y analizar mejor qué se necesitaba”. Y es que, explica,
hacer la reforma en un momento en que se agiliza el despido y no se crea de
empleo, el impacto positivo teórico es muy pequeño en la práctica. Y ante esta
tardanza, reflexiona: “no me sorprende la cifra de paro”.
Contra el desempleo juvenil
La reconsideración del modelo macroeconómico y de la política financiera a la
que se refería antes, dice, es necesario para la integración laboral de los
jóvenes, un colectivo que se fa afectado por un paro superior al 55%. Y es que
aunque cree que la formación dual ayudaría a paliar el desempleo juvenil, Torres
señala que “el verdadero problema es que no hay creación de empleo, lo que
repercute de forma especial en los jóvenes que tienen que entrar en el mercado
laboral”. Y es que a su juicio, “hasta que el proceso de creación de empleo no
despegue, es inconcebible que el desempleo juvenil empiece a disminuir de forma
importante”.
Como medida concreta, apuesta por medidas como las que aplicó Suecia tras
atravesar una crisis financiera similar a la española: “pusieron en marcha un
sistema de garantías para la activación de empleo, por lo que los jóvenes
desempleados tenían la posibilidad o de volver a estudiar o de recibir un
subsidio y ayuda decidida para la búsqueda de un puesto de trabajo. Se hizo en
los países nórdicos y no veo por qué no podría aplicarse en España”.
Precisamente sobre el papel de los servicios públicos de empleo, el director del
Instituto Internacional de Estudios Laborales ha asegurado que “debe ser
absolutamente central, siempre que funcione de verdad”. Para que esto sea así,
ha defendido que debería haber 1 orientador por cada 100 desempleados, mientras
que en el Sur de Europa este ratio sube hasta los 400. Y sobre el subsidio de
desempleo, ha defendido que “tiene que estar vinculado a la búsqueda de empleo”,
algo que ha considerado una contrapartida natural a ese apoyo individualizado.
Eso sí, advierte que “no se puede hacer caer la sospecha de que los desempleados
no buscan empleo. Basta con ver las cifras de paro, para entender que esto no
puede ser así, al menos en la mayoría de los casos”.