
15 de Marzo 2013 - ccaa.elpais.com
Los técnicos de Hacienda buscan posibles actividades no
declaradas de proveedores y clientes, aseguraron desde el ministerio. El peinado
fiscal se produce a unas horas del acto de la plantà, el inicio de la fiesta
grande de las Fallas.
Entre las comisiones inspeccionadas están las más conocidas de la capital— Nou
Campanar, Convento Jerusalén, El Pilar o Na Jordana—. Por otras han pasado
inspectores de Trabajo para comprobar la situación laboral de los asalariados,
confirmó otro presidente. En conjunto, las comisiones inspeccionadas ascenderían
a 20 o 30.
José López, presidente de la Falla El Pilar, mostraba su sorpresa por la visita.
Los inspectores llegaron en torno a las nueve de la mañana y encontraron solo un
par de festeros en el casal. “Nos han entregado una notificación para presentar
la documentación requeridas en un plazo de 10 días”, concretó el presidente de
Nou Campanar, Juan Armiñana. El presidente de Na Jordana, Pere Borrego, no
recordaba una acción así en su larga experiencia de fallero. “Tenemos todo en
regla, no hay problema en entregar todo lo que requieran. Pero no era una visita
esperada”, comentó.
El momento elegido por la Agencia Tributaria —a horas del inicio de la fiesta—
para realizar las visitas a los casales molestó al mundo fallero porque “no es
el momento oportuno”. Artistas y falleros apuran las últimas horas para colocar
los ninots (figuras) y los carteles críticos en la noche de la plantà, en que se
instalan en la calle.
“Es una muestra de
insensibilidad con las Fallas, los
falleros y con Valencia”, comentó la
alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que
supo de las inspecciones con antelación.
“Le rogué, le pedí y le supliqué que esa
toma de datos, entre comillas, porque no
es así como se lo toman las fallas, la
pospusieran a 5 o 6 días después de
quemar las fallas”, se explayó. Pero le
contestaron que, según su versión, ya
estaban programadas y no había marcha
atrás. Según Barberá, esta actuación es
“increíble, un disparate y un
despropósito”.
El concejal delegado de Fiestas y
presidente de la Junta Central Fallera (JCF),
Francisco Lledó, se unió al sentir de
Barberá pero matizó que el año pasado se
hizo algo parecido en la Feria de Abril
andaluza.
Los partidos de la oposición calificaron
las inspecciones de “provocación”.
“Sobre todo, después de la amnistía
fiscal que ha impulsado el presidente
Mariano Rajoy a los auténticos
defraudadores”, subrayó el secretario
general de los socialistas valencianos,
Ximo Puig. Amadeu Sanchis, edil de
Esquerra Unida, censuró las fechas
escogidas y trasladó a la alcaldesa que
una llamada de reprimenda a Montoro no
es suficiente.
Las Fallas es una fiesta que mueve mucho
dinero. Los últimos estudios de impacto
económico lo calculan en 750 u 800
millones de euros. Solo en monumentos
falleros, las más de 300 comisiones
falleras, gastarán este año cerca de
ocho millones de euros, un millón menos
que el año pasado. Los presupuestos de
las once fallas que componen la Sección
Especial —las más caras— oscilan entre
los 270.371 euros y los 84.634. Obras de
arte que arderán la madrugada del 19 de
marzo.
La intervención de
Hacienda llega en uno de los peores
momentos para el mundo fallero.
Estranguladas por la falta de
presupuesto, las comisiones han
afrontado desde septiembre una subida
del IVA del tipo reducido del 8% al 21%.
Los artistas falleros anuncian que
acabarán esta temporada en números
rojos, pues, en su mayoría, los talleres
han absorbido los 13 puntos de IVA de
diferencia pues los contratos estaban
firmados cuando se elevó el impuesto.
No es lo único que les preocupa. Las
comisiones de la sección Especial
protagonizarán este sábado un apagón en
protesta por el retraso en la concesión
de licencias instalar mercadillos en las
inmediaciones de la falla, con que
consigue ingresos extra. Los patrocinios
económicos, que financian parte de la
fiesta, se han esfumado a causa de la
crisis.
Quedan atrás los años en que conocidos
empresarios valencianos, ya sean del
ladrillo o de otros sectores,
apadrinaron con generosidad unos
monumentos que a simple vista valían más
de lo presupuestado. Esta inyección
extra de dinero procedente del boom
urbanístico cambió la estética y sobre
todo la monumentalidad de estas obras de
arte callejeras. Una peña de nueva
creación, Nou Campanar, vinculada a un
promotor inmobiliario, consiguió
sobrepasar a fallas centenarias y
alzarse con el primer premio durante
años consecutivos.
El mismo día que los inspectores
reclamaron facturas y contratos a los
falleros, las Cortes Valencianas
apoyaron una declaración institucional
para que las Fallas se declaren
Patrimonio Cultural Inmaterial por la
Unesco.