
13 Marzo 2013 - expansion.com
Todas estas reacciones son emocionales y pueden deberse a motivos
que, quizá, ni siquiera tengan que ver con el trabajo. Montse Ventosa, fundadora
de Truthmark, advierte que "estas sensaciones tienen un peligro porque pueden
ser equivocadas, ya que no están comprobadas por la otra parte". Lo que
interpretamos como manía puede ser otro asunto de carácter personal.
Pero si percibes estas señales y crees que la única razón de su comportamiento
es que no le gustas al jefe debes actuar. La mayoría de expertos aconsejan
prudencia y dejar pasar un tiempo adecuado que permita certificar que esa
actitud no es algo pasajero. Paco Muro, presidente de Otto Walter, cree que si
la situación persiste, "lo mejor es dar un paso adelante y plantearle al jefe
con claridad y de forma constructiva que notas que algo no va bien y que quieres
arreglarlo y mejorar". Ventosa recomienda empezar la conversación con un "siento
que nuestra relación no acaba de funcionar últimamente, hay algo de tensión,
etcétera. Y siempre entonando el mea culpa, apelando a la responsabilidad
personal".
Es importante no comentar nada a los compañeros. José Manuel Casado, socio
fundador de 2C Consulting, así lo considera "porque no sabes qué relación tienen
ellos con el superior o cómo podrían utilizar tu confesión. Es mejor pedir
consejo a gente de confianza fuera de la empresa". Lo más sensato es evitar
cotilleos. La fundadora de Truthmark cree que "podemos hablar con nuestros
colegas en la fase inicial para chequear si ellos comparten nuestra percepción".
Eso sí, de manera sutil.
Consecuencias
Si después de haber comentado la situación con el jefe todo sigue igual puedes plantear el problema a las altas esferas. Aunque Casado no aconseja esta opción, porque "no tienes más que pruebas subjetivas y tus quejas pueden llegar a oídos de tu responsable". A pesar de todo, si decides dar el paso, debes estar preparado para aguantar un periodo de tensión. Muro cree que la solución "podría ser que te cambien de departamento, que le den un toque a tu jefe, que os pongan cara a cara para daros una oportunidad de entenderos o que, simplemente, no pase nada".