El miedo al despido y a perder salario hunde las bajas laborales
Los sindicatos aseguran que los trabajadores van a sus puestos con fiebre o hernias. Para la patronal, la clave está en el seguimiento y control que hacen las mutuas.

17 Marzo 2013 - elperiodicoextremadura.com
El número de bajas laborales se ha desplomado un 40,5% en la
región en los últimos cinco años. Si en el 2007 se iniciaban una media de 6.477
procesos al mes de incapacidad temporal por continencia común (la causada por
una enfermedad o un accidente no laborales), en el 2012 la cifra había caído a
3.853. Menos actividad económica se traduce, necesariamente, en menos bajas por
enfermedad. Pero, a pesar de ser esta una razón aparentemente lógica y de peso,
no es la única que explica por qué la cifra de ausencias al trabajo no ha dejado
de descender en los últimos años en una región como Extremadura, que ya de por
sí presenta el menor índice de bajas laborales, con 12,04 mensuales por cada mil
trabajadores protegidos, frente a un promedio en España de 19,14 (aunque la
duración media es la segunda mayor del país, ver gráfico de la derecha)
Los médicos advierten que este descenso no significa que la población con
trabajo haya enfermado menos, sino que ha desatendido su malestar. Dejar el
cuerpo en reposo cuando se sufre un catarro con fiebre, una gripe, vómitos por
un contagioso virus intestinal o incluso una lumbalgia de las que le dejan a uno
doblado, ya no se hace con la confianza que proporcionaban los derechos
laborales, hoy recortados por la reforma laboral del Gobierno de Rajoy, sino
todo lo contrario. "Hay mucho miedo a darse de baja. El trabajador no se sabe
qué va a ocurrir y si el empresario lo va a utilizar después en su contra",
explica Jesús Monterrey, presidente de la Asociación Extremeña de Medicina del
Trabajo, que señala la menor incidencia que tienen actualmente patologías como
las "lumbalgias, las cervicalgias o las depresiones, que antes eran el caballo
de batalla de todos los días". "Antes, con una lumbalgia se estaban cuatro o
cinco días en casa. Ahora se va a trabajar con la manta eléctrica", agrega.
Desde la reforma laboral del PP, salvo si se está protegido por un convenio
específico de empresa, los empleados ausentes por enfermedad no cobran el
salario de las primeras tres jornadas de baja. Los funcionarios cobran el 50%.
"La gente está yendo a trabajar en condiciones pésimas, con gripes fuertes o
hernias discales por el miedo al despido o al descuento salarial", asegura
Concha Gómez, responsable de Salud Laboral del sindicato CCOO en Extremadura,
para quien en muchas pequeñas empresas se "presiona" a los empleados para que no
cojan la baja. Gómez refuerza su argumentación con dos casos recientes ocurridos
en la comunidad autónoma que revelan hasta qué punto la crisis y la nueva
normativa han cambiado la situación. El primero, el de "un operario manual de
una fábrica que tuvo que ir con muletas a trabajar porque la mutua le dio el
alta. Cuando vino aquí, cojeando, creíamos que era una broma". El segundo, el de
"un trabajador que se había abierto la cabeza en un taller y ese mismo día le
ponen una venda y le dan el alta. Imagínate eso en un ambiente laboral, como el
suyo, lleno de polvo".
A su juicio, existe un "fraude gordísimo con las mutuas" que lleva a que se
produzcan este tipo de situaciones. De hecho, explica, los dos casos anteriores
fueron recurridos ante la inspección médica y se le acabó dando la razón a los
trabajadores.
Para Gómez, este tipo de actitudes acaban por ser "contraproducentes". Y es que
a la larga, argumenta, las personas que no se hayan curado de su enfermedad
cuando deberían haberlo hecho arrastrarán su dolencia, y con los años será más
grave y costoso atenderlas. Además, ir a trabajar enfermo puede ser fatal en
determinadas ocupaciones. En este sentido, subraya que "no es baladí" que el año
pasado se registraran en la región 25 accidentes laborales mortales --de acuerdo
a las estimaciones de CCOO--, más que cuando "la población ocupada era mayor. No
es una casualidad", apostilla.
Si un trabajador incurre en los requisitos previstos en la reforma laboral
pierde el empleo, y además, con la mínima indemnización de 20 días por año
trabajado con un máximo de 12 mensualidades. Además, en la función pública se
recorta a la mitad el sueldo en los días que se está de baja. "La gente está
yendo mala a trabajar. Hay muchas familias que dependen solo del sueldo de un
empleado público y, como está la cosa, no te lo puedes permitir, porque el
recorte es muy grande", resalta María de los Angeles Rodríguez, secretaria del
Sector de Administración Autonómica de la Federación de Servicios Públicos (FSP)
de UGT. "Si estás con gripe, aguantas como puedes y, si tienes suerte y te
coincide, te recuperas el fin de semana en casa", remarca esta responsable
sindical, que indica que en el caso de los empleados públicos que trabajan "con
niños o mayores" se potencia, además, el riesgo de contagio en cadena.
Desde la patronal se hace una lectura muy diferente de estos datos. Para
Francisco Javier Peinado, secretario general de la Confederación Regional
Empresarial Extremeña (Creex), el descenso en la cifra de bajas tiene su origen,
aparte de en la menor actividad económica, en que "las mutuas de accidentes de
trabajo están haciendo un mayor seguimiento del día a día" de las ausencias
laborales. Esto, por un lado, indica, permite acortar los periodos de baja y,
por otro, "detectar posibles fraudes". Peinado alude también a las mejoras de
las políticas de prevención y niega que sea una práctica habitual entre los
empresarios extremeños exigir a sus empleados que no falten a su puesto cuando
están enfermos. "Ni mucho menos. No creo que ningún empresario amenace a un
trabajador por eso", asevera. Además, arguye, "no considero que nadie, por mucho
que le fuercen, vaya a trabajar si realmente está enfermo". Y sobre los
descuentos salariales, en su opinión tienen un efecto "disuasorio" positivo a la
hora de evitar faltas injustificadas ya que "antes, por un pequeño resfriado y
unas decimitas de fiebre había gente que pedía la baja".