A dar clase con 38 de fiebre
Las bajas laborales de maestros y profesores se desploman por el descuento salarial de los primeros días.

20 Marzo 2013 - sociedad.elpais.com
Tres bancos de gimnasio hacen de somier. Sobre ellos, una
colchoneta. En la mesa junto a un invisible cabecero, se amontonan varias cajas
de medicamentos y un botiquín. Una mampara, de la que cuelga una bata verde,
aísla esta peculiar habitación de la sala de profesores. Bajo el nombre de
Centro de recuperación del docente y de mantenimiento de la nómina, profesores
del instituto Camas, en esta localidad sevillana, han puesto en marcha un
“hospital de campaña” para que aquellos compañeros que contraigan alguna
enfermedad y no quieran aceptar la baja médica para no ver mermado su sueldo
sean cuidados allí por el resto.
Con esta iniciativa, los trabajadores protestan contra la medida del Gobierno de
descontar de sus salarios las retribuciones de los días que estén de baja por
una enfermedad común o por un accidente no laboral: el 50% durante los tres
primeros y el 25%, a partir del cuarto y hasta el vigésimo. Aunque no se deducen
los cuatro primeros días del año natural, un punto que muchos desconocen. La
reducción se extiende a todo el personal de la Administración del Estado, pero
por la contribución social de los docentes, la movilización es mayor. “El
Gobierno ha traspasado con esta normativa una frontera que creíamos
infranqueable”, dice Vicente Martín, impulsor de la protesta de Camas.
Este tajazo —o el temor de que exista— puede estar entre las causas de la
disminución de las bajas médicas del profesorado con respecto al curso anterior.
Según cifras proporcionadas por las autonomías, si se comparan los datos de
noviembre y diciembre de 2011 con los del 2012, han descendido mucho. Desde el
16% de La Rioja al 48% de la Comunidad Valenciana, pasando por el 20% de
Baleares, el 22% de Castilla y León y Galicia o el 30% en Cataluña. Y todo ello
en años donde la incidencia de la gripe, por ejemplo, ha sido muy similar.
“Si tenemos en cuenta los recortes y la supresión de la paga extra, hemos
perdido un 30% de nuestros salarios. Nos encontramos ya en una situación límite.
Si para nosotros es complicado, para los funcionarios que son mileuristas la
situación es extrema”, asegura Pedro Rodríguez, profesor de Lengua en Camas.
El cuadro de enfermedades profesionales del Ministerio de Sanidad solo considera
padecimiento propio de los docentes los nódulos en las cuerdas vocales. Hasta
ahora, la inclusión o no en esta lista no preocupaba a los sindicatos, pero
cuando la catalogación como enfermedad laboral supone que al profesor se le
descuente o no dinero con la baja, la cosa cambia. Por ello, FETE-UGT Castilla y
León ha pedido en un escrito al Gobierno autónomo que se alargue la lista de
enfermedades profesionales. “Te cubre los nódulos, pero no el resto de dolencias
de laringología: faringitis, afonía… Ni lumbalgias u otros dolores de
sobresfuerzo; ni resfriados por corrientes que cada vez son más por la falta de
calefacción en las aulas”, se lamenta José Antonio Ferrero, secretario de salud
laboral del sindicato. “Ya en 2010 la Organización Internacional del Trabajo
recordó que debían alargar el cuadro”, añade.
La Seguridad Social dispone de un fichero informático con las patologías que
tienen su origen probado en el puesto de trabajo —por ejemplo el dolor de
espalda o la lumbalgia—, pero que no tienen cabida en el actual cuadro de
enfermedades profesionales, las llamadas Panotrats. El médico de familia
comparte así directamente la información de la baja provocada por el trabajo con
las mutuas y la Seguridad Social.
Los médicos de Muface —la mutua que cubre a una gran mayoría de funcionarios,
entre ellos a casi todos los profesores, que pueden elegir entre esta atención y
la de la sanidad pública—, sin embargo, no tienen ese listado. Cada docente debe
rellenar un largo expediente en el que cuenta su caso. Una práctica que muchos
pasaban por alto antes y que ahora completan para demostrar que su afonía o
estrés tienen su origen en el aula y, por tanto, no deben deducirles nada.
“Reclamamos que en Muface exista también un registro de Panotrats que facilite
los trámites”, sostiene Ferrero.
“Cuando se comunicó al profesorado la medida hubo inquietud y malestar, ¿quién
no se pone malo al menos una vez al año o cada dos años tres días seguidos?
Ahora, al saber que no se nos descuentan los cuatro primeros días del año, nos
ha parecido bien. Es una medida para frenar posibles abusos”, piensa Ana Belén
Ladrón de Guevara, directora del colegio Federico García Lorca de Alcorcón. Su
asociación de padres recoge firmas para pedir que las bajas docentes se cubran
con inmediatez: “Los niños no pueden estar 15 días sin avanzar en la materia”.
El funcionamiento del hospital del instituto de Camas es sencillo. Los
voluntarios se encargarán de desplazar a los compañeros enfermos hasta el
instituto si este no puede llegar por sí mismo. Allí pasarán la jornada en cama
mientras sus colegas atienden a sus alumnos. “Si manejamos la materia podremos
seguir impartiéndola, si no, el profesor hará uso de las actividades que el
enfermo haya programado”, explica Martín, quien resalta que esta colaboración
“siempre” se realizará en las horas libres de cada docente. Aún nadie ha hecho
uso del servicio. “Algunos se han recostado porque no se encontraban bien. Y
directores de colegios de la zona se han acercado para conocer más sobre esta
propuesta”, puntualiza el vicedirector, Carlos Herranz.
Una baja, se quejan muchos, relativa. Lo denuncia el sevillano Jesús Cejas,
aquejado de un edema óseo en un pie, en una carta a EL PAÍS titulada 446,50
euros, la cantidad que le han restado. “Durante los 20 primeros días de mi baja
no he dejado de trabajar para mi centro desde mi casa. He enviado mediante
correo electrónico actividades para que mis alumnos de la ESO estuvieran
atendidos por los profesores de guardia durante mi ausencia. Es más, preparé
material adicional y exámenes para que mi sustituta lo tuviera todo listo en su
incorporación”.
Con un sueldo medio de unos 1.800 euros, Martín señala que una baja de 20 días
supone una reducción salarial de unos 700 euros. “Una gripe serían 200 euros”,
apunta otro profesor. “Hay compañeros que tienen que pagar hipoteca, pasar la
pensión, pagar una segunda vivienda porque no tienen su destino definitivo en su
lugar de residencia… gastos que deben hacer frente y que les aboca a venir al
centro estén como estén”, asegura Martín. El hospital de Camas continuará hasta
que el Gobierno rectifique. “Esto no es un teatrito de hoy para mañana. Estamos
concienciados”.
La defensora del pueblo, Soledad Becerril, ha denunciado otro frente. En su
último informe lamenta el nuevo sistema de bajas de Castilla-La Mancha. Cuando
se produce una, Hacienda tiene que dar una autorización para contratar al
sustituto por cuatro meses. Y, si se le necesita más tiempo, hay que reiniciar
el proceso. Algo “nada deseable para la atención de los alumnos”.