El Gobierno instaura un certificado energético para alquilar o vender pisos
Llega con varios meses de retraso pero ya es una realidad. A partir del próximo 1 de junio, todo aquel que quiera vender o alquilar su vivienda necesitará un certificado de eficiencia energética.

05 Abril 2013 - elconfidencial.com
Todas las viviendas construidas antes de 2007 deberán contar con
este documento, cuya función es describir lo eficaz que es un inmueble en cuanto
al consumo de energía. Un certificado similar a la etiqueta de los
electrodomésticos y que permite al consumidor conocer aspectos tan relevantes
como el gasto eléctrico o de agua, nivel de ruido...
El Consejo de Ministros de hoy ha aprobado finalmente el Real Decreto que,
siguiendo las exigencias de Bruselas, así lo regula y podría afectar a un millón
y medio de viviendas, según estimaciones de Certicalia, una plataforma on-line
especializada en certificación energética.
La etiqueta deberá aparecer en todos los anuncios, ofertas, promociones y
publicidad dirigida a la venta o alquiler de cualquier inmueble. Lo clasificará
con un código de color y una letra –del verde al rojo y de la A a la G-, según
su consumo energético (como muestra la imagen superior). Siendo la A la
calificación más alta calificación (mayor ahorro) y la G, la más baja (mayor
gasto).
Un ahorro energético de hasta el 70%
Aunque no será obligatorio tener una calificación mínima para poder vender o
alquiler el inmueble, lo cierto es este certificado jugará un papel muy
importante en la decisión del potencial comprador o inquilino de la vivienda. No
en vano, el ahorro energético entre dos viviendas de las mismas dimensiones,
entre una calificación A y una calificación G, puede ser del 70%, según
estimaciones de Certicalia. Esto se traduce en que el propietario o inquilino de
una vivienda con calificación A pagará en energía un 70% menos que el
propietario de una vivienda de calificación G para conseguir los niveles de
confortabilidad normales.
"Era absolutamente necesario. El ahorro energético y económico va a ser muy
elevado", explica Pilar Pereda, secretaria general del Colegio de Arquitectos de
Madrid (COAM).
Entre los condicionantes que determinarán la
calificación de una vivienda se encuentran los materiales de la fachada y su
orientación, la envolvente de la vivienda (techo, paredes y suelo), la calidad
de las ventanas y persianas, el tipo de calefacción y su combustible, y la clase
de electrodomésticos que contenga.
Además del estudio para obtener el certificado, cada vivienda analizada recibirá
una serie de recomendaciones de mejora que permitirán aumentar al menos un nivel
en la escala de eficiencia energética si la calificación es B o C, o dos cuando
la vivienda originalmente cuenta con una calificación D, E, F o G. Pero los
expertos insisten en que no es necesario obtener una calificación mínima para
poder vender o alquilar una vivienda, como tampoco será obligatorio acometer
reformas para mejorar dicha calificación.
"El arquitecto o ingeniero sugerirá medidas de mejora y el propietario es quien
decidirá si las acomete o no. Desgraciadamente no estará obligado a
implantarlas", apunta Pilar Pereda.
Los elementos habituales que se podrían reformar para mejorar la calificación
serían la caldera, las ventanas, la iluminación o el aislamiento. “Son mejoras
sencillas de realizar cuyo coste podría rondar los 5.000 euros para subir dos
niveles”, calculan en Certicalia.com.
La gran incógnita sigue siendo el coste de estos certificados, aunque podemos
hacernos una idea respecto a los precios que se manejan en algunos países
europeos. En Italia ronda los 250 euros y en Alemania, los 500 euros para un
piso medio de 100 metros cuadrados.
Tendrán una validez de diez años, el coste correrá a cargo el propietario del
inmueble –vendedor o arrendatario- y será su responsabilidad renovarlo.
Dichos certificados solamente podrán emitirlo titulados superiores como
arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros e ingenieros técnicos, un sector
especialmente denostado por la crisis. En algunos portales como Certicalia.com,
los usuarios pueden solicitar presupuesto a más de un millar de profesionales.
Viviendas, oficinas, edificios públicos...
La medida no afecta solamente a las viviendas o edificios de viviendas. También
a oficinas, locales comerciales y a todos los edificios públicos o privados que
presten servicios públicos a un número importante de personas y que, por
consiguiente, sean frecuentados habitualmente por ellas, con una superficie útil
total superior a 1.000 metros cuadrados. Deberán exhibir obligatoriamente, en un
lugar destacado y visible por el público, la etiqueta de eficiencia energética,
cuando les sea exigible su obtención.
Quedan excluidos los edificios y monumentos protegidos, los utilizados como
lugares de culto o los edificios de viviendas que sean objeto de un contrato de
arrendamiento durante menos de cuatro meses al año, entre otros. Tampoco afecta
a los alquileres que tengan una duración anual inferior a cuatro meses o a
viviendas o inmuebles que vayan a ser demolidos.