Los expertos proponen un cambio radical en el cálculo de pensiones para garantizarlas
La prestación se hallaría sumando las aportaciones y dividiéndola por los años de esperanza de vida.

22 Abril 2013 - cincodias.com
El Grupo Consultivo de Reflexión sobre Políticas Públicas,
patrocinado por la patronal de la industria aseguradora Unespa, considera que
más allá de la crisis actual, el sistema de pensiones español tiene una
deficiencia financiera creciente ocasionada por el envejecimiento tendencial de
la población, y que no se corrige con la recuperación del PIB, ni tampoco con la
incorporación de más reformas paramétricas del sistema de retiro, esas que
movilizan determinadas variables pero no garantizan la sostenibilidad. Prolongan
la vida, pero no curan su dolencia.
El documento de los expertos será entregado al Gobierno, a los partidos
políticos, sindicatos y patronales, y será la primera gran reflexión para un
debate social que ha arrancado ya con las limitaciones a las prejubilaciones y
con la búsqueda de un factor de sostenibilidad para el sistema.
Para Rafael Doménech, José Luis Leal, José María Fidalgo, Felipe Serrano, Victor
Pérez Díaz, y Juan Manuel Eguiagaray, que preside el colectivo, la Seguridad
Social precisa un cambio profundo en la determinación de la pensión
contributiva, y que, respetando los principios de suficiencia, contributividad y
equidad, proporcione continuo equilibrio financiero. Ahora carece de tal, y dada
la presión demográfica y las supuestas garantías proporcionadas por la ley, su
desequilibrio es creciente, y solo puede ser absorbido por cambios bruscos en
algunos de los parámetros (edad de jubilación, escala de aseguramiento, etc.)
que comienzan a agotar su recorrido.
Manteniendo el sistema de reparto intergeneracional (los activos de hoy
financian las pensiones de los pasivos), proponen sustituir los mecanismos de
prestación definida actuales (hay un compromiso que asegura a cada cotizante qué
pensión va a recibir si reúne determinadas condiciones), por un mecanismo de
aportación definida. En el momento de la jubilación, anticipada o no, la pensión
de cada cotizante pasa a ser la suma de todas sus aportaciones a lo largo de su
carrera (debidamente actualizadas) dividida por el número de años que se espera
que viva una vez retirado; este número de años se determina para todo el
colectivo de su generación o su quinta.
Así, las cotizaciones de cada trabajador, desde el primer día, pese a gastarse
en el pago de las pensiones de sus mayores (sigue siendo un sistema de reparto),
se anotan en una cuenta virtual o nocional, cuyo monto expresa el valor de los
derechos que va acumulando. La fórmula proporciona certidumbre a la prestación
esperada, pese a conocer solo la aportación, puesto que tal fórmula es fija
desde el inicio. En el mecanismo actual, a juicio de los expertos, pese a
conocer supuestamente la prestación que uno se está fabricando, puede ser
modificada legalmente por cambios bruscos en los parámetros que la determinan,
como ha pasado cada ocho años desde 1980.
Con esta fórmula no hay barreras de entrada en el modelo contributivo, pese a
que pueda mantenerse un sistema de pensiones mínimas, cuenta cada aportación, y
no hay límites de años, como ahora, en el que las aportaciones más allá de 35
años y aquellas que superan el umbral que garantiza la pensión máxima del
sistema, se van al limbo de la solidaridad interrentas y entre generaciones.
Además, este mecanismo, a juicio de sus diseñadores, es equitativo entre
generaciones, porque evita trasladar al futuro el coste de los excesivos
compromisos actualmente garantizados por la norma y el de las reformas no hechas
en su momento, y que han ido acumulando vicios financieros muy elevados y que
conforman el déficit implícito del sistema de pensiones. Este mecanismo, que
debe moverse en unos parámetros de cierta obligatoriedad, como ahora,
proporciona el conocimiento suficiente como para modular qué parte del ahorro se
quiere dedicar, si se estima necesario, a mecanismos de capitalización
individual.
Con este modelo, que debería tener fórmulas de revalorización en las
aportaciones y en las pensiones, una parte importante de la sostenibilidad
estaría en la esperanza de vida de cada generación, pero debe tener también
elementos adicionales que restauren el equilibrio financiero cuando se
descuadren recursos y gastos. Además, aporta neutralidad, dentro de unos límites
flexibles, y cada trabajador se jubila a la edad que desea, y en función de ello
se fija su pensión.
En busca de un retorno del 70% de la última renta
Dado que el modelo de determinación de la
cuantía de las pensiones que propone el Grupo Consultivo de Reflexión sobre
Políticas Públicas pretende restablecer el equilibrio financiero que ahora no
tiene el sistema contributivo de la Seguridad Social, es evidente que para
quienes conformasen su retiro con la cuenta nocional la prestación sería más
baja que la que ahora proporciona la norma, salvo que las aportaciones partiesen
de niveles superiores a los actuales. Para conformar un mecanismo completo de
previsión del retiro, los expertos consideran que hay que hay que darle su valor
a los sistemas complementarios de capitalización, combinar convenientemente los
formatos públicos y los privados, y modificar para ello el patrón actual del
ahorro.
Los expertos dan por hecho que esta fórmula que proponen no se abrirá camino de
inmediato, y que precisa del debate público de todas las fuerzas sociales y
políticas (a todas se proporcionará el documento elaborado), pero estiman que es
la única que frenará el descenso de la tasa de sustitución (renta recibida como
pensionistas respecto a la percibida como cotizante) de los últimos años.
Consideran razonable que las cotizaciones a la Seguridad Social trasfieran una
renta del 70% de la renta de activo, frente a cerca del 80% que garantizan hoy
únicamente porque un compromiso normativo así lo establece, aunque sea generando
un ingente déficit cuya financiación se trasfiere al futuro. El umbral de renbta
que quiera cada cual, dependerá ya de mecanismos privados de ahorro, cuya
consideración fiscal estiman que debe cambiar.