Las nuevas Guías Alimentarias para la
Población Española quieren ser una
herramienta de promoción de la salud y un
documento divulgativo para trasladar la
evidencia científica al plato de la
sociedad.
Tras revisar la
evidencia científica y tener en cuenta los
hábitos alimentarios, culturales y la
incidencia de patologías o factores de
riesgo de la población española, la Sociedad
Española de Nutrición Comunitaria (SENC) ha
presentado en Madrid las nuevas Guías
Alimentarias para la Población Española, que
actualizan la edición de 2001.
Según ha explicado Javier Aranceta,
presidente del Comité Científico de la SENC
y principal autor del documento, este quiere
dotar de "conceptos para ayudar a la
población a avanzar en el buen camino en el
que la alimentación se convierta en una
herramienta de promoción de la salud".
Gregorio Varela,
presidente de la Fundación Española de la
Nutrición y coautor de las guías, ha añadido
que las guías quieren son una referencia
para establecer políticas de alimentación
por parte de las administraciones y están
basadas en los hábitos de España.
“Realizamos unas 90.000 ingestas a lo largo
de la vida. Merece la pena tener
herramientas basadas en la evidencia que nos
permitan autoaconsejarnos en alimentación y
a dar recomendaciones a los profesionales de
la salud”.
Las Guías Alimentarias
se sintetizan en una nueva pirámide
alimentaria con vocación sostenible y
algunas novedades. "En la base encontramos
elementos que condicionan el estado de
salud. En primer lugar está la actividad
física diaria, que se traduce en caminar una
hora al día o realizar 10.000 pasos”, ha
dicho Aranceta. Además, no hay que olvidar
el equilibrio emocional, responsable en
cierto modo de lo que se cocina y de lo que
se ingiere. “Existen conductas
compensatorias ante determinados humores, y
además si estoy enfadado o deprimido no me
apetece cocinar. Una mejor alimentación
potencialmente nos va a generar una mejor
perspectiva de salud emocional”. No hay que
olvidar, por supuesto, el balance energético
y las técnicas culinarias, ya que además de
elegir bien los alimentos que se van a
comprar y se van a cocinar habrá que
cocinarlas de forma saludable, y la
hidratación.
En el núcleo central
de la pirámide se encuentran todos los
alimentos básicos de la dieta mediterránea,
con el aceite como eje de la alimentación, y
que deben suponer en torno al 70-80 por
ciento de la alimentación diaria. En este
bloque se encuentran las verduras, las
frutas, las legumbres –cuya ingesta hay que
recuperar-, la harina, el arroz y los
cereales. Aranceta ha resaltado la
importancia de ingerir cereales de grano
entero por encima de los refinados y de
incluir en la dieta habitual los frutos
secos. “El estudio Predimed ha puesto de
relieve la impronta cardiosaludable de la
ingesta de frutos secos y de aceite de
oliva”.

Al ascender en la
pirámide se encuentran las carnes blancas,
el pescado de temporada y los huevos, cuyo
consumo se recomienda de forma variada y de
1 a 3 raciones al día. En el mismo nivel se
encuentran los lácteos, cuya ingesta se
aconseja semidescremados 2 ó 3 veces al día.
“Cuando incluimos esas raciones de lácteos y
derivados no se incluyen bebidas de tipo
lácteo cuya base sea la soja o las
almendras”, ha añadido Varela.
En el nivel previo a
la cúspide se sitúan las carnes rojas y los
embutidos, en los que se recomienda un
consumo opcional, ocasional y moderado. “En
nuestra opinión lo que debe de primar es la
calidad de la carne y de los embutidos. La
composición el sabor y la estructura de un
jamón ibérico de bellota es diferente al de
recebo y el secreto principal no es tanto la
raza del animal, sino cómo vive y qué ha
comido. A nosotros nos pasará igual, es una
cadena y nuestra composición tendrá que ver
con lo que consumimos. Habría que reducir el
consumo de carnes y embutidos y aumentar
legumbres y pescado de forma compensatoria”.
En la cúspide se
encuentran la bollería, los snacks los
alimentos con azúcar, con sal y ricos en
azúcares de absorción rápido y los alimentos
untables, cuya ingesta debe ser más
ocasional aún. En cuanto a las bebidas
alcohólicas, aunque la premisa es "no
consumirlas, si se ingieren no deberían
superar las dos raciones en hombres y una en
mujeres", ha dicho Aranceta.
Asimismo, por primera
vez la pirámide alimentaria ha incluido
coronando la cúspide, y siempre con
recomendación facultativa e individual, el
uso de suplementos nutricionales en personas
con necesidades especiales
Diario Médico