Spiegelhalter –cuyo estudio publica British
Medical Journal– ha utilizado el concepto de envejecimiento más
rápido o más lento, expresando el efecto de los hábitos
de vida diaria como microlives; de modo que
media hora de esperanza de vida de un adulto puede ser un
microlive porque equivale a una millonésima parte de la
vida después de los 35 años.
Usando datos de estudios de población calcula que, como promedio
de un hábito de por vida, puede perderse un microlive
por fumar dos cigarrillos, tener un sobrepeso de 5
kilogramos, consumir dos o tres bebidas alcohólicas al día,
observar dos horas de televisión o comer una hamburguesa,
mientras que también pueden ganarse microlives si solo
se toma una copa de alcohol al día (1 microlive), se
comen frutas y verduras frescas (4 microlives), se
hacen 20 minutos de ejercicio moderado (2 microlives) o
se ingiere una estatina (1 microlive) –un grupo de
fármacos para reducir el colesterol– al día todos los días.
Expresarlo todo en 'microlives'
Esta forma de comunicación
permite a conocer de un modo general, no académico, lo que se
puede esperar, al ajustar a las acciones un valor de riesgos, y
se basa en una metáfora de la "velocidad de
envejecimiento", que ha sido eficaz para desarrollar
acciones para dejar el
tabaco, dice el profesor Spiegelhalter.
Como ejemplo claro, Spiegelhalter señala que cada día que se
fuma una cajetilla (20 cigarrillos) se pierden diez
microlives, lo que supone, a su juicio, como si se
estuviera "corriendo hacia la muerte a las 29 horas en lugar de
24".
Los factores demográficos también se puede expresar en
microlives, según la metodología de este experto. Por
ejemplo, ser mujer y no hombre supone ganar cuatro
microlives al día; así como ser sueco en lugar de
ruso que supone aumentar 21 microlives al día en el
caso de los hombres; o vivir en el año 2010 en lugar de 1910,
que supone un aumento de 15 microlives por día.
No obstante, Spiegelhalter reconoce que su método tiene
limitaciones y que las evaluaciones son aproximadas y
se basan en supuestos.
