Un equipo de la Universidad de Bristol (Reino Unido) ha identificado que un objetivo crítico en la regulación cerebral del peso corporal también es crucial en el desarrollo de las condiciones asociadas a la obesidad.
01 Febrero
2013 - europapress.es
Los investigadores describen el mecanismo detrás de una molécula clave, conocida
como receptor de la melanocortina-4 (MC4R), cuya mutación o pérdida en modelos
humanos y animales se ha demostrado que causa obesidad severa con diabetes tipo
2. Mientras que estudios anteriores han demostrado que los
activadores de la molécula, que aumentan la actividad MC4R, tienen el efecto
deseable de reducir la ingesta de alimentos y la secreción de insulina desde el
páncreas (importante para suprimir el desarrollo de la diabetes tipo 2), no está
claro cómo, al mismo tiempo, provocan el efecto indeseable de aumentar la
presión arterial. El equipo ha identificado ahora un mecanismo para la
actividad de MC4R que regula la actividad del sistema nervioso autónomo con el
fin de mantener la presión sanguínea y apropiados niveles de insulina. El
sistema nervioso autónomo, que regula los órganos internos y los procesos que no
están bajo nuestro control, se divide en el sistema nervioso parasimpático y
simpático, que comúnmente ejercen influencias opuestas sobre las estructuras que
suministran los nervios. Los científicos demostraron que la activación de la MC4R
inhibe las neuronas parasimpáticas en el área del vástago del cerebro del
sistema nervioso central (CNS), mientras que activa las neuronas simpáticas en
la médula espinal. El equipo también demuestra, en modelos de ratones
modificados genéticamente con la pérdida de la función humana MC4R, que los MC4R
en estas áreas del sistema nervioso central son los culpables d el desarrollo de
la obesidad inducido por los aumentos en la presión arterial. También informan que MC4R en estas áreas del sistema nervioso
central son fundamentales en el mantenimiento de niveles adecuados de insulina
para evitar la diabetes tipo 2. Así, equilibrando cuidadosamente fuerzas
positivas y negativas sobre el sistema nervioso autónomo, el MC4R mantiene el
equilibrio de la presión sanguínea y los niveles de insulina apropiada, algo
independiente de la función de MC4R en la regulación de la ingesta de alimentos
en otros lugares en el sistema nervioso central. "Nuestros datos muestran la complejidad del sistema nervioso
central que rige las vías de equilibrio metabólico del cuerpo y destaca los
desafíos que se avecinan para el desarrollo de terapias seguras", afirma una de
las autoras del estudio, la doctora Nina Balthasar, de la Escuela
Universitaria de Fisiología y Farmacología. |