
12 Abril 2013 - laboral-social.com
La Organización Internacional del Trabajo
(OIT) dijo que está lista para aunar esfuerzos con la Comisión Europea a fin de
apoyar a los Estados miembros de la UE en la implementación de programas de
garantías para los jóvenes.
Esta decisión sigue a la aprobación en febrero por parte de los ministros de
Empleo y Asuntos Sociales de la UE (EPSCO) de una recomendación que invita a los
países a instaurar este tipo de sistemas en toda Europa.
“Las garantías para los jóvenes pueden ser eficaces a fin de reducir el
desempleo y el desaliento entre los jóvenes”, señaló Azita Berar Awad, Directora
del Departamento de Política de Empleo de la OIT.
En el marco de esta iniciativa, los Estados miembros introducirán medidas
dirigidas a garantizar que a los jóvenes de hasta 25 años tengan acceso a
oportunidades de empleo, de formación permanente, a pasantías o aprendizajes
profesionales de calidad en el plazo de cuatro meses después de haberse inscrito
en la lista de desempleo.
Cada país debe determinar cómo implementar estas medidas en base a su contexto
nacional específico. La velocidad con la cual serán instaurados estos programas
y servicios dependerá del nivel y de la naturaleza del desempleo juvenil en cada
Estado miembro o del grado de dificultad presupuestaria que cada país enfrente.
Alrededor de 7,5 millones de jóvenes europeos no trabajan ni estudian ni reciben
formación (conocidos como ni-ni en los países de habla hispana y NEET en
inglés). Las garantías para los jóvenes pueden desempeñar un papel importante
para ayudarlos a reconectarlos con el mercado laboral, explicó Berar Awad:
“El análisis de la OIT sobre los sistemas de garantías para los jóvenes
existentes ilustra el potencial de estos mecanismos para reducir los déficits,
hasta que el crecimiento económico se fortalezca y el mercado laboral se
recupere”, dijo Awad.
Los países del norte de Europa (Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia), fueron
los primeros en implementar garantías para los jóvenes en los años 80 y 90.
Alemania, Austria, los Países Bajos y Polonia también han adoptado programas
similares.
“Hay mucho que aprender de estas experiencias. Si están bien concebidos y
orientados, los programas de garantías pueden alcanzar a los jóvenes
desfavorecidos y ayudarlos a entrar en contacto con el mercado de trabajo”,
agregó Berar Awad.
En Suecia, un estudio realizado en 2011 demostró que los jóvenes desempleados de
24 años, que se habían beneficiado de las garantías, lograron encontrar trabajo
más rápidamente que los otros.
En Finlandia también se registró una disminución del desempleo juvenil, ya sea a
través de la ayuda directa para conseguir trabajo o de la formación que llevó a
que la persona obtuviera un trabajo.
En Austria, 63 por ciento de los jóvenes que participaron en una iniciativa
similar en 2010 encontraron trabajo en el plazo de un año después de haber
tomado parte en este tipo de programa.
Según estimaciones de la OIT, las garantías para los jóvenes podrían ser
implementadas con un costo anual de aproximadamente 0,5-1,5 por ciento del PIB,
de acuerdo con la situación del país y el número de jóvenes desempleados.
“Dado que el impacto económico y social a corto y largo plazo del desempleo y la
inactividad de los jóvenes es muy alto, los beneficios de las garantías para los
jóvenes pueden superar los costos”, indicó Berar Awad.
Sin embargo, a medida que más países se preparan para introducir las garantías
para los jóvenes, es necesario supervisarlos mejor y evaluar su impacto.
La OIT y la CE buscarán formas de cooperación para analizar estos sistemas de
garantías y de una serie de otras medidas políticas dirigidas a fomentar el
empleo juvenil. Las lecciones aprendidas serán difundidas a gran escala, como un
paso más del seguimiento del Llamado a la Acción a favor del empleo juvenil de
la OIT de junio 2012.