
30 Abril 2013 - expansion.com
Xavier Guix, autor de Jefes, aprenda a conocerlos y gane su
confianza, explica en su libro que “a menudo las tensiones entre jefe y empleado
tienen su origen en las creencias e ideas preconcebidas que tenemos de los
responsables de equipo, más que en actuaciones y comportamientos concretos”.
David Comí, socio de Incrementis, considera que “de entrada, el colaborador
siempre piensa que el jefe mantendrá un rol de ordeno y mando, que intentará
imponer sus ideas y puntos de vista dejando poco margen a las propuestas e
iniciativas de sus colaboradores”. Pero la realidad suele ser menos dramática y
la culpa no es siempre del que tiene el mando. En muchas ocasiones los empleados
pecan de estar siempre a la defensiva, de no empatizar y no asumir su parte de
culpa en una mala relación.
Según los expertos, estos son algunos de los arquetipos que hay que dejar atrás
para construir una buena relación entre jefe y empleado:
- Pensar que tu conducta y el desempeño de tus tareas son siempre correctos y
que los comentarios o reproches del superior sólo tienen el objetivo de
menospreciar tu trabajo y dejarte en evidencia. Si caes en el “me tiene manía”,
cierras la puerta a descubrir qué conductas concretas puedes modificar y
mejorar.
- Estar convencido de que el jefe va a lo suyo, de que no puedes contar con él y
que no quiere escuchar cuando le hablas. Si dejas que continúe esa situación y
permites que arraigue en ti ese sentimiento, el resultado puede conducirte al
abandono y al despido interior. Recapacita y revisa con objetividad las
situaciones en las que crees que te ha ignorado y busca una alternativa que
favorezca la comunicación.
- Ser catastrofista, ver todo negativo y creer que no te apoya ni te ayuda.
Revisa la forma en la que le has presentado los problemas: ¿sólo lo negativo o
también alternativas para solucionarlos? Tu entusiasmo incrementará la confianza
de tu jefe en tu criterio profesional. Cuando te pida algo presenta información
clara, concreta y simplificada. La sobredosis de datos causa estrés y lo más
fácil es que se convierta en agobio, negatividad y finalmente en rechazo de
iniciativas por parte del jefe.