Dolores de
cabeza, fatiga,
molestias
musculares y
pérdida del
interés por el
trabajo son
algunos de los
síntomas que
indican que un
profesional está
padeciendo una
elevada tensión
en la empresa.
Agresor y
víctima son los
protagonistas de
una situación de
acoso laboral (’mobbing’),
en la que de
forma deliberada
se busca
desprestigiar
profesionalmente
a una persona
para excluirla o
anularla en su
puesto